Adviento (1er.dom) Ciclo A (Id=1) [ent][col][ofre][pref][com][despcom]

Antífona de Entrada

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla en los confines de la tierra: Miren a nuestro salvador que viene; no teman.
Ad te levávi ánimam meam, Deus meus, in te confído, non erubéscam. Neque irrídeant me inimíci mei, étenim univérsi qui te exspéctant non confundéntur.

[Misa]

No se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, Señor Dios nuestro, permanecer alerta a la venida de tu Hijo, para que cuando llegue y llame a la puerta, nos en vela encuentre, en vela y con nuestras lámparas encendidas.
Por nuestro Señor Jesucristo ...
Amén.

[Misa]

 

Primera lectura

El Señor reúne a todos los pueblos en la paz eterna del Reino de Dios

Lectura del libro del profeta Isaías
2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: El días futuros, el monte de la
casa del Señor será elevado en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas y hacia
él confluirán todas las naciones.
Acudirán pueblos numerosos, que dirán: "Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del
Dios de Jacob, para que él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor".
El será el árbitro de las naciones y el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán
arados y de las lanzas, podadera; ya no alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se
adiestrarán para la guerra.
¡Casa
de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 121

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
In domun Dómini laetántes íbimus.

¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron: "Vayamos a la casa del Señor"! Y hoy estamos aquí, Jerusalén, jubilosos, delante de tus puertas.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
In domun Dómini laetántes íbimus.

A ti, Jerusalén suben las tribus, las tribus del Señor según lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el nombre del Señor.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
In domun Dómini laetántes íbimus.

Digan de todo corazón: "Jerusalén, que haya paz entre aquellos que te aman, que haya paz dentro de tus murallas y que reine la paz en cada casa".
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
In domun Dómini laetántes íbimus.

Por el amor que tengo a mis hermanos, voy a decir: "La paz esté contigo". Y por la casa del Señor, mi Dios, pediré para ti todos los bienes.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
In domun Dómini laetántes íbimus.

Segunda Lectura

Ya está cerca a nuestra salvación

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
13, 11-14a

Hermanos: tomen en cuenta el momento en que vivimos. Ya es hora de que despierten del
sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La
noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, todo la obras de las tinieblas y
revistámonos con las armas de la luz.
Comportémonos honestamente, como se hace en pleno día. Nada de comilonas ni borracheras,
nada de lujurias ni desenfrenos, nada de pleitos ni envidias. Revistase más bien, nuestro Señor
Jesucristo y que el cuidado de su cuerpo no dé ocasión a los malos deseos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos, tu salvación.
Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam, et salutáre tuum da nobis.
Aleluya.

Evangelio

velen y estén preparados.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo
24,37-44

Gloria a ti, Señor

En aquel tiempo. Jesús dijo a sus discípulos: "Así como sucedió en tiempos de Noé, así también
sucederá cuando venga el Hijo de hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se
cansaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el
diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de
dos hombres que están en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que
estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.
Velen pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto
que si un padre de familia supiera a qué hora va avenir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría
que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la
hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor.

[Misa]

 

 

No see dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, y pidámosle confiadamente que despierte su poder y venga a salvarnos:
Respondemos a cada petición: Ven, Señor, a salvarnos con tu poder.

Para que los fieles despierten del sueño de sus indolencias y reciban con alegría la salvación que se acerca, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a salvarnos con tu poder.

Para que se afiance la paz en el mundo, y las riquezas de la creación se transformen en instrumento de progreso y bienestar para todos los seres humanos, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a salvarnos con tu poder.

Para que el Señor, con su venida, alivie los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que sufren en su espíritu y libre al mundo de sus males, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a salvarnos con tu poder.

Para que nosotros mismos vivamos siempre alerta sin que las preocupaciones de la vida nos impidan mantenernos en pie cuando llegue el Hijo del hombre, roguemos al Señor.
Ven, Señor, a salvarnos con tu poder.

Celebrante:
Dios misericordioso, que enviaste a tu Hijo al mundo para que nos instruyera en tus caminos, andáramos por tus sendas y todas las naciones se reunieran en la montaña santa de tu reino; escucha nuestra oración y despierta en nosotros un deseo tan vivo de tu venida, que avanzando por la senda de tus mandatos, lleguemos a contemplar en su gloria al que ha de venir, Jesucristo nuestro Señor.
El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

[Misa]

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, este pan y este vino escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y
concédenos que esta Eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea
para nosotros prenda de salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

 

Prefacio

La doble expectación de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de Madre, Juan lo
proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. El mismo Señor nos concede ahora
prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así, cuando llegue,
velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de
tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Ven, Señor, visítanos con tu paz y nos alegraremos en tu presencia de todo corazón.
Dóminus dabit benignitátem, et terra nostra dabit fructum suum.

[Misa]

Oración después de la Comunión.

Oremos:
Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos con los que tú nos
enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos
nuestro corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

 

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